La familia de perros y humanos

La familia de perros y humanos



Como comenté en un post anterior, la jerarquía es la base de la sociedad canina, y esa sociedad no la componen sólo perros, sinó que también estamos incluídos nosotros los humanos. El perrito que tenemos en casa nos considera su manada, de forma que estamos sujetos a sus normas, pero ya que no somos perros es interesante tener en cuenta una serie de cosas:

  • Un perro es un perro, y es feliz de serlo: sestear por al mediodía en el campo, pastar hierba, cavar hoyos o ir a busca un palo pueden ser actividades de lo más sugerentes para nuestro perro por mucho que a nosotros no nos interesen. Así que de la misma forma que él no nos lanza palos para que los recojamos ni insiste en que hagamos actividades de perros, nosotros no debemos pretender que se comporte como un humano. Creo que para una buena relación entre todos este es un punto básico, no humanizar al perro.
  • Mandamos nosotros: el papel de los dueños en la manada es ser los líderes, los “perros alfa”. Esto significa que somos los responsables del bienestar de nuestros amigos perrunos, que tengan alimento, agua y un buen lugar para dormir; así como cuidar de su salud y que no les falte cariño y atención. Pero significa también que controlamos los recursos, esto es, las decisiones sobre el momento de comer o el lugar para dormir, por ejemplo, son nuestras.
  • Respeto a la jerarquía: íntimamente relacionado con lo anterior, debemos actuar como líderes para no perder nuestro rango. Nos facilitará las cosas un buen adiestramiento para obediencia, pero también influye nuestro comportamiento diario. Nuestro perro quizás quiera convertirse en alfa y le ayudaremos dejándole comer primero o dándole de comer en la mesa, permitiéndole dormir en nuestra cama o dejándole pasearnos a nosotros cuando salimos a la calle. Tampoco es buena señal si nos gruñe al quitarle la comida o un juguete, y por raro que parezca si defiende a los niños es señal de que considera que jerárquicamente él está por encima de ellos, ya que se defiende a los miembros de rangos inferiores. Si tenemos varios perros tampoco debemos involucrarnos en su escala jerárquica beneficiando de forma clara al de rango inferior con acciones como ofrecerle primero el alimento o defenderlo de los demás. Las peleas pueden producirse, pero debemos limitarnos a separarlos (y esto se debe hacer con cuidado) sin castigarlos después.
  • Nada de castigos físicos: utilizar la violencia con nuestro perro no sólo nos degrada como humanos, sinó que también nos degrada en la jerarquía de la manada y como mucho podemos conseguir que nos obedezca por miedo. Esto es un gran fracaso ya que obtenemos dos cosas negativas: inestabilizar el comportamiento del perro y que la jerarquía no esté demasiado clara. Basta con un “NO” firme y que capte nuestro disgusto cuando haga algo que no debe, y sobre todo reforzar positivamente su obediencia con caricias, buenas palabras o alguna chuchería, con lo que aumentaremos su interés por agradarnos. Ya que hemos tocado este tema, añadir también que el castigo o el premio deben aplicarse inmediatamente después de la acción que queramos castigar o premiar. No vale de nada darle una galletita cuando lleve un rato sentado después de decirle “Sit!”, no sabrá exactamente porqué lo premiamos, si es por mirar hacia arriba o quedarse observando una mosca que pasa.
  • Socializar a nuestro cachorro: ya hablamos de esta etapa de la vida del cachorro, así que sólo volver a hacer hincapié en su importancia. Se extiende entre las 4 y las 12 semanas su vida y el objetivo es familiarizarlo con la mayor cantidad de personas, objetos y situaciones posibles. Algo que no había comentado en el post anterior es la posibilidad de que ese periodo de su vida lo haya pasado en un criadero ya que nos lo entregarán con unos 3 meses de vida. En ese caso antes de traerlo a casa debemos informarnos de las condiciones en que ha vivido y cómo lo han cuidado sus criadores para asegurarnos de que haya tenido un cierto contacto con humanos. He visto en primera persona algún caso de un “lugar” de venta de cachorros “industrializado” donde podría haber una centena de perritos cuyo contacto con humanos había sido casi nulo.

Sé que se me quedan muchas cosas en el tintero ya que es un tema muy amplio, pero en mi opinión personal al final todo se reduce a respetar la naturaleza de nuestro compañero canino y no intentar convertirlo en lo que no es, conocer su caracter y sus costumbres y respetarlas, y brindarle una buena educación que lo convierta en un adulto equilibrado. Asegurarnos de cumplir este compromiso con él debe ser fruto de una decisión bien meditada antes de introducir a un perro en nuestra vida.

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