Perros y niños, algunos apuntes básicos

Con cuatro perros que viven en casa, y dos sobrinos de paso ocasionalmente, la relación entre ambos mundos es una cosa a la que prestar mucha atención. Además uno de nuestros perros, un dobermann, es considerado “potencialmente peligroso” (sic), con lo que si juntamos niños y perros, y añadimos la sombra de las noticias tergiversadas sobre perros que se comen a niños, tenemos un cóctel explosivo que, con información adecuada (como siempre), no es tal. Así que veo interesante dar unas pinceladas sobre el tema que iremos tratando en más ocasiones.

Lo principal es tener claro que el comportamiento adulto de cualquier perro siempre viene dado por factores externos como la educación y el ambiente en el que ha crecido. Genéticamente puede tener tendencias hacia ciertos aspectos del caracter (agresividad, protección, caza, y un largo etcétera) que nosotros como educadores responsables debemos dirigir hacia la obtención de un individuo emocionalmente estable. Con matices, esto se podría aplicar a la educación de cualquier niño sin cambios en las formas. Un perro educado sin disciplina es como un niño educado sin disciplina: un torbellino de emociones descontroladas que no se sabe donde terminará impactando.

La descripción de casi todas las razas suele incluír que “se lleva bien con los niños”. Personalmente creo que no es del todo correcto: todas las razas se llevan bien con niños, pero siguiendo a rajatabla unas buenas pautas en la educación de ambos. Un perro que tenga problemas con los niños es muy posible que también los tenga con los adultos.

Aún así, un perro correctamente educado y equilibrado puede llegar a tomar la decisión de atacar a un niño, y normalmente es culpa del propio niño, y por extensión nuestra. Lo más básico es no dejar nunca al niño solo con el perro, de la misma forma que no lo dejamos solo con una caja de cerillas. ¿Qué hace un niño con un perro?. Posiblemente le tire del rabo, de las orejas, del pelo, le grite en la oreja o se suba encima como si fuera un pony dispuesto a pasearlo. Si aplicamos el sentido común, veremos que si un niño nos hace continuamente todas esas cosas lo más posible es que nos enfademos primero y lo castiguemos después. El perro hace exactamente lo mismo, primero avisa con gruñidos, luego se apartará y se alejará de quien le molesta, y en un caso extremo quizás llegue al punto de morderle. Y aun así ni siquiera le llegará a hacer todo el daño que podría hacerle.

Por tanto es nuestra responsabilidad enseñar a los niños a tratar con respeto a los perros y no como juguetes, actitud que he visto en padres más veces de las que querría. Existen en el mercado una gran variedad de perros de juguete que aguantan el acoso de un niño hasta el infinito, y que en la mayoría de los casos son mucho mejor compañero de juegos que un perro de carne y hueso.

El tema es muy extenso y aquí solo pretendía mostrar algunas reflexiones personales. Aún así de todo lo dicho podemos concluír una regla básica que no debemos dejar de cumplir: jamás dejar solo a un niño y a un perro.

2 comentarios en “Perros y niños, algunos apuntes básicos

  1. Buenas! Soy yo, Dahlia, de “Molosos y terriers”, queria decir solamente que este post es mas que interesante y que deberian hacerselo leer a muchos adultos, a todos, diria yo.
    Porque siempre leemos lo mismo: tal raza se lleva genial con niños, la raza pascual es la mejor para un niño, blablabla.
    Cualquier perro puede ser un buen compañero y amigo de un niño, pero hay que tener muy claro que el niño no es consciente como un adulto, que el niño como se dice en este post, juega con el perro como si el perro fuera de peluche, y el perro, por mucha paciencia y educacion que tenga siente dolor y tiene una paciencia limitada, como el humano mas racional, me parece a mi.
    Con lo cual y con esto termino, cuando un perro muerde a un crio, veamoslo como es en realidad: ¿hemos dejado al niño y al perro solos?? ¿Seguro que el niño no le ha hecho nada al perro?
    Seguramente si el mismo niño al que defendemos cuando el perro le muerde, en lugar de al perro nos incordia de igual forma pero a nosotros, saltaremos antes que el perro y quizas hasta mas molestos y bordes que el propio perro.
    Asi que como adultos y dueños responsables: Controlemos siempre las situaciones que se dan entre niños y perros.

  2. Totalmente de acuerdo; si que pueden haber razas que al ser mas tranquilas pueda parecer que se llevan mejor con los niños, por ejemplo. Pero entre niños y perros, sea la raza que sea, hay que estar siempre atento…

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